Te paras en un banco y empiezas a mirar a la gente.
Los ves sonriendo y piensas que son felices y lo mismo piensan ellos de ti, aunque sabes que eso no es así.
A veces las apariencias engañan, y nosotros estamos acostumbrados a juzgar a la gente por la primera impresión, quizá deberíamos dedicar una parte de nuestra vida a conocer a las personas mejor y no juzgar a primera vista ....
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